Los peligros cancerígenos de la ‘merienda de medianoche’

Rosisella Puglisi, nutricionista clínico.
Rosisella Puglisi, nutricionista clínico.

Para nadie es un secreto saber que es un hábito poco saludable el del comedor nocturno. Merendar o picar alimentos a medianoche, o durante la madrugada, no es lo mejor para nuestra digestión y nuestro peso. Sin embargo, no sabíamos que las consecuencias podrían ser tan severas.

Desde 2017, la Organización Mundial para la Salud (OMS) declaró a la obesidad como enfermedad al demostrar las bases fisiopatológicas que justifican el cuadro del obeso. Una de las características de esta enfermedad, es el desorden en los horarios de comida. El 90 por ciento de los obesos amanece sin hambre por lo cual no desayuna, obligando al cuerpo a recibir como primer alimento el almuerzo. Mientras que es en la noche y en la madrugada cuando se les desencadena la ferocidad por comer lo sea y cuando sea.

Quienes más sufren del síndrome del comedor nocturno son las personas con: síndrome de ansiedadtrastornos de la alimentaciónobesidad, hiperinsulinismo o resistencia a la insulina, diabéticos,trastornos del sueño e insomnio. Estas personas tienden a llevar cenas muy copiosas en carbohidratos, a su vez, el exceso de carbohidratos va a llevar a un aumento de los niveles en sangre de insulina, eso provoca los niveles de triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina hormona que provoca placer y relajación. El problema reside que a pocas horas de haber culminado la cena, pasado el efecto, el cuerpo buscar reemplazar la serotonina consumido más comida en horas de la madrugada.

Las consecuencias de este problema eran ya conocidas por todos: predisposición al sobrepeso, aumento de grasa corporal a expensas de la grasa abdominal, predisposición a la diabetes tipo 2, mayor resistencia a la insulina, pero no es sino hasta ahora que conocemos que además predispone al cáncer de mama y próstata.

Esta afirmación nace de una investigación llevada a cabo en el IsGlobal de la ciudad de Barcelona, el cual afirma que toda persona que cene después de las 9 de la noche o a menos de 2 horas antes de ir a dormir tiene un 25 por ciento de riesgo de padecer de cáncer.

El estudio se condujo con 1.800 pacientes españoles con cáncer de mama o próstata y a más de 2.000 participantes también españoles, aparentemente sanos, evidenciando que los pacientes con cáncer eran los que realizaban cenas muy tarde o meriendas después de las 12 de medianoche.

Esta evidencia encontrada por Manolis Kogevinas, director del estudio, abre la puerta a la investigación sobre el ritmo circadiano, alimentación e incidencia de tumores. Los médicos y los nutricionistas debemos hacer más hincapié sobre este hábito para corregirlo en los pacientes y población en general

Actualmente no existe acotación sobre las horas de las comidas en el paciente con dieta preventiva de cáncer, se hace énfasis en los alimentos cancerígenos, en los antioxidantes, en los métodos de cocción y en la actividad física como prevención, pero es importante añadir los horarios saludables de comidas.

Es ahora trabajo de la OMS dar a conocer este hecho y difundirlo a nivel mundial, del mismo modo que en 2017 recomendara que el consumo de carnes rojas no sea más de 2 veces por semana.

Lic Rosisella Puglisi, nutricionista Clínico Instagram nutricionista_rosisella