El miedo a la soledad: consejos para afrontarla

Soledad

La idea de sentir que nadie te quiere y que tienes que hacerlo todo solo puede ser definitivamente aterradora para algunas personas, pero probablemente no sea así, aunque a veces lo parezca o así lo perciban.  Las causas del miedo a la soledad pueden ser muy variadas, aunque pueden tener su origen en la infancia.

A medida que avanzamos hacia el final de nuestra vida y nos acercamos al momento de la muerte, sentimos intensamente el peligro de quedar solo.

En muchas ocasiones, el miedo a la soledad es una de las causas por las que algunas personas son incapaces de romper relaciones infelices, pues su temor a la soledad es de tal calibre, que prefieren estar mal acompañados que estar ante la soledad. El miedo a sentirse abandonadas les impide tomar responsabilidades ni formar nuevas relaciones.

El miedo a la soledad no se cura con un paseo en el bosque ni con un viaje al mar, es necesario entenderlo y analizar de donde proviene y qué hacer para superarlo.

“El miedo a estar solo es un sentimiento terrible, no hay duda de ello».

El miedo a la soledad es el temor que siente la persona de estar solo, porque el contacto humano con otras personas es importante para todos y es una necesidad básica del ser humano.

El miedo a estar solo puede parecer una tontería, pero podríamos incluso hablar de que hay personas que cuando se sientes asi, a veces les lleva a estar asustados o ansiosos, llegando a experimentar ataques de pánico o ansiedad.

La idea de sentir que nadie te quiere y que tienes que hacerlo todo solo puede ser definitivamente aterradora para algunas personas, pero probablemente no sea así, aunque a veces lo parezca o así lo perciban.

Las causas del miedo a la soledad son variadas y hay que averiguar siempre el origen, a veces puede responder también a una actitud de inseguridad. Y es que, a medida que avanzamos hacia el final de nuestra vida y nos acercamos al momento de la muerte, sentimos intensamente el peligro de quedar solo. Por eso decimos: “el miedo a la soledad” es una manera de referirse a esta sensación de inquietud y miedo.

Es importante remarcar que el miedo a la soledad no debe ser confundido con la depresión o con otras patologías, por el hecho de que estas situaciones generan ansiedad y enfado, pero dependen de distintos factores y se manifiestan con características físicas y psicológicas diferentes. Existen personas con ánimo de vivir libremente y sin ningún ser querido, otras son suficientes por ser abandonadas por sus amigos.  Hay todo un arco iris de formas en el tema social y como llevar la soledad.

En muchas ocasiones, el miedo a la soledad es una de las causas por las que algunas personas son incapaces de romper relaciones infelices, ya que su temor a la soledad es de tal calibre, que prefieren estar mal acompañados que estar ante la soledad. El miedo a sentirse abandonadas les impide tomar responsabilidades ni formar nuevas relaciones.

Lamentablemente las malas relaciones amorosas no son aisladas, y en ocasiones afectan y nos condicionan a las decisiones y pasos que podamos tomar y nos coartan de empezar una nueva vida. Aunque las consecuencias de tener una mala relación pueden ser bastante desconocidas, hay personas que quieren romper su relación, pero son incapaces de hacerlo…

Es interesante tener no solamente un “núcleo” de conexiones, como familia y amigos, sino lograr expandirlas a través del contacto con otras personas para desarrollar una fuerza mayor y así ser capaces de romper las relaciones infelices.

El miedo a la soledad no se cura con un paseo en el bosque ni con un viaje al mar, es necesario entenderlo y analizar de donde proviene y qué hacer para superarlo. Es importante no sentirse culpable en la soledad, pero si alertado por ella; la persona que se siente sola no debe buscar compañía de quienes generan problemas, ya que los conflictos solo aumentan esta sensación y los hacen experimentar su falta de seguridad aún más.

El miedo al qué dirán, puede ser aplastante y obligarnos a estar acompañados a cualquier precio, incluso de personas que no deseamos, todo con tal de no estar solos.

Si el miedo a la soledad es causado por experiencias de abandono en el pasado, es importante no sentirse mal o culpable por ello, ya que si no la persona va a buscar cómo evitarlo a toda costa para no replicar la experiencia vivida.

La soledad es uno de los mayores temores humanos, tanto a la hora de encontrar pareja como en la de morir solos. Es algo que nos asusta y nos convierte en una persona más frágil e insegura. También en la hora de llegar a la vejez, cuando quedamos físicamente solos.

El miedo a la soledad no es solo un temor físico; es un sentimiento que dañosamente afecta nuestra salud mental. Es de una gran fuerza destructiva y pueden causarnos, en el sentido literal de la palabra: daño y dolor. La soledad nos produce fatiga, enfermedad mental, desarreglos por el estrés, etc.

El miedo a la soledad es una realidad que deberíamos afrontar. Nos hace sufrir y nos convierte en un ser menos fuerte y sin apoyo… Debemos aprender a afrontarlo, luchar por él y salir de esa situación según nuestro propio ritmo.

CONSEJOR PARA AFRONTAR EL MIEDO A LA SOLEDAD:

Recuperar tu calma interna. La percepción desequilibrada del mundo exterior hace que los pensamientos se transformen en una duda permanente y que normalmente esta duda se transmite a nuestras emociones y comportamientos. Conscientemente, nosotros queremos ser optimistas, pero inconscientemente nos encontramos con un mundo totalmente desfavorable. Encontrando y trabajando la calma interna, se consigue una mayor armonía.

 

Amistad verdadera y contacto con los demás: Algo que podemos hacer para luchar contra el miedo a la soledad es buscar nuestras amistades verdaderas. Esto a nosotros nos hace sentir más fuertes y también da sentido a nuestra vida y ofreciéndonos un punto de apoyo mutuo. Esto es importantísimo. La amistad nos hace sentir más fuertes y nos da la confianza necesaria para dejar a un lado lo que no nos resulta útil.

Buscar amigos importantes y personas de nuestro entorno que nos agraden para llamarlos de vez en cuando. Hay que intentar no aislarse ni quedarse en la cueva, así que hay que hacer un esfuerzo por contactar con los demás.

 

Trabaja tu autoestima: una persona que se quiere a sí misma y respeta los límites y espacios, puede saber estar entre la soledad y el bullicio o la compañía. Una autoestima donde uno se quiere y se prioriza es relevante para también poder elegir el tipo de compañía, y no estar por estar para no enfrentarse a la soledad.

 

Analiza tu infancia: probablemente vas a encontrar muchas causas desconocidas y escondidas, que te harán entender de donde procede tu miedo.

 

Haz introspección de tu interior: seguro que si lo haces a fondo podrás llegar a encontrar y descubrir un lado positivo y de calidad en la soledad, el silencio, la meditación, el mindfulness… Te permite ser más consciente y tomar contacto contigo mismo. El sentimiento de soledad nos convierte en auténticos amigos (y no en egoístas).

Pero para llegar a este punto has de identificar tus miedos, reflexionarlos y afrontarlos.

Analiza tus creencias y flexibiliza tus ideas: puedes tener creencias dañinas y no ajustadas a la realidad, que se repitan con frecuencia y te producen pensamientos nada beneficiosos para vivir con la soledad. Cuestiona pues todas las creencias que tengas respecto a la soledad y trata de ser más flexible y ver las cosas desde otro punto de vista.

Conclusion

Nuestro malestar siempre es una oportunidad para mejorar y conseguir algo útil a nuestras vidas. Saber que nuestra soledad no es una enfermedad sino un estado del cual podemos sacar muchos beneficios, puede hacerte avanzar y abrazar la soledad.

Una combinación perfecta entre la soledad y la compañía de calidad, puede ser algo muy enriquecedor y estimulante en tu vida.

La ayuda de un profesional, siempre es algo muy aconsejable para iniciar este camino acompañado y descubrir sus origines para poder resolverlo de manera constructiva.