España está enferma de socialismo y mediocridad

Cual infección bacteriana, el gobierno de Pedro Sánchez corre raudo y veloz a través de la sangre social de este cuerpo cada vez más enfermo que es España y va, día a día, gangrenando sus miembros y músculos productivos. El peligro para los españoles y para todos los que viven aquí es real.

Antes de iniciar la invasión de Ucrania por parte de Rusia, la inflación en España llegaba a más del 6% del PIB, algo nunca vista en los últimos veinte años, la deuda pública llegaba más o menos al 120% del PIB -efectivamente, debemos más de lo que ganamos-, el paro juvenil era, y sigue siendo el más alto de Europa, nuestro PIB ha sido el que más ha caído dentro de las economías de la Unión Europea y no contentos con eso, también somos el país con la peor recuperación económica desde la pandemia.

El precio de la energía rondaba los cuatrocientos euros el megavatio/hora y no olvidemos, que el 60% de ese precio son impuestos que el gobierno central se niega a quitar, lo mismo ocurre con el gas, que en nuestro caso no viene de Rusia, pero sí de Argelia a través de dos gasoductos, uno directo y otro, que atraviesa Marruecos, actualmente cerrado por la escalada de hostilidades entre ambos países.

Aún cuando la lista de realidades que padecemos es mucho más extensa, hubo dos que nos deben servir de aviso ante lo que puede suceder en el futuro.

La pandemia nos mostró que no producimos mascarillas o gel hidroalcohólico suficientes, ni guantes de látex, medios logísticos para hacer frente a una eventualidad sanitaria. También dejó de manifiesto que no contamos con una industria farmacéutica propia para el estudio y desarrollo de vacunas o medicamentos de calidad.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia, nuestro segundo aviso, nos demuestra que no producimos energía suficiente para abastecer a España -la luz subió a 700€ el megavatio/hora y la gasolina a más de 2€ el litro-, no producimos trigo suficiente para hacer el pan, girasol para hacer aceite ni granos suficientes para abastecer nuestro mercado interno, resulta que todo viene de Ucrania, ni siquiera producimos el pienso para alimentar el ganado.

Ante estos avisos, el gobierno de Pedro Sánchez subió los impuestos -y vienen más-; no fue capaz de gestionar la pandemia de forma centralizada; atacó a comunidades que desarrollaron políticas efectivas contra la pandemia y que bajaron impuestos; mintió, diciendo que la inflación sería temporal y la recuperación económica rápida; se negó al envío de armas al gobierno de Ucrania hasta último momento gracias a sus socios de gobierno y ahora, dice que nuestra situación económica es culpa de Putin.

Para cerrar con broche de oro, este martes destinó la friolera de más de veinte mil millones de euros -20.000.000.000- al ministerio de igualdad de Irene Montero.

Pero no para crear centrales nucleares y crear energía limpia y no dependiente de otros países, no para dar créditos o tierras a aquellos que saben, pueden o quieren trabajarlas para producir más alimentos y no depender de terceros países; tampoco, para desarrollar una industria farmacéutica que pueda abastecer al mercado nacional ni mucho menos, para bajar impuestos o subir pensiones. Esos más de veinte mil millones son para «impulsar políticas feministas de forma transversal en todas las administraciones».

¿Se imagina usted que la guerra en Ucrania escale y afecte de forma directa a la Unión Europea, a España? Esperemos que eso nunca ocurra, y que las elecciones generales lleguen lo antes posible para sacar a estos impresentables del gobierno español, porque este PSOE de Pedro Sánchez y sus socios son, sin lugar a dudas, lo peor que le ha sucedido a España.

Gracias presidente Zelenski

Acerca de Daniel Lema Rincón 90 artículos
Politólogo, Master Seguridad y Defensa y en Adm. Pública. Gabinetes Estratégicos, Seg. Ciudadana y Campañas Electorales. Siempre me ha motivado ayudar a aquellas personas que lo necesitan, por eso, mi vocación me llevó al servicio público a través de la política; primero en España, luego en Venezuela.