La prohibición de trabajar con calor trae sus trucos

Algunos trabajadores aseguran que esta medida del Gobierno no va a servir ya que hay empresarios que quieren que el trabajo se finalice tal como está previsto sin importar las condiciones.

Se supone que ahora con esta Ley, el Real Decreto-ley 4/2023 de medidas urgentes en materia agraria y de aguas, esto tiene cambiar. Quienes trabajan a pleno sol, como agricultores, albañiles o ‘riders’, soportan temperaturas de 40 grados y en muchos casos su labor conlleva esfuerzo físico continuo.

Hay empresas que ya han tomado medidas e intentan evitar accidentes o víctimas mortales de la manera más lógica posible. Aplazar el trabajo para las horas en las que el calor es menor o más soportable.

Muchos responsables de la construcción llevan años esquivando los estragos del calor, por ejemplo, con jornadas continuas de 7 de la mañana a 3 de la tarde, y en algunas ocasiones la hora de entrada se adelanta todavía más.

Si no queda otro remedio se prioriza el trabajo en función de la temperatura. Los trabajos más expuestos al sol se realizan a primera hora y después trabajos a la sombra. Son alternativas para no tener que parar la obra.

¿Y si no se puede evitar el calor?

Hay trabajos en los que resulta muy difícil evitarlo. Los instaladores de placas solares soportan temperaturas de 40 grados, pero el termómetro puede saltar de los 50 cuando trabajan en tejados de pizarra u otros materiales que retienen el calor. En estos casos la instalación se aplaza hasta otro día y se realizan otras tareas.

En algunas empresas les proporcionan crema solar, camisetas transpirables de manga larga, agua… pero en según que momentos de calor extremo cualquier precaución es poca y sobre todo si el trabajo conlleva un esfuerzo físico, lo mejor, y lo legal desde hoy, día en el que ha entrado este decreto en vigor, es cesar la actividad.

 

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