Inditex estima que en 2022 podrá alcanzar el nivel previo a la pandemia

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Entre los escenarios planteados por Inditex, el que consideran más probable es en el que logran recuperar su negocio el año que viene.

Entre los distintos escenarios sobre la evolución del desarrollo de la empresa en la crisis ocasionada por la pandemia, Inditex «considera como más probable y que ha sido empleado en test de deterioro, se espera que los flujos de efectivo vuelvan al nivel previo a la pandemia del Covid-19 en 2022».

Para poder lograr esto, la compañía de Amancio Ortega debe registrar deterioros únicamente por un millón de euros adicional a la dotación de 172 millones que ya se ha realizado.

Pero es que, incluso en el escenario más pesimista, la compañía prevé que el cumplimiento de su plan estratégico se retrasa únicamente un ejercicio. «Si bien la actividad y los resultados del grupo del ejercicio 2020 se han visto afectados por la pandemia, el plan de negocio del grupo a largo plazo permanece vigente, por considerarse la pandemia una situación temporal que no modifica las expectativas a largo plazo», explica el grupo.

Más optimista que el mercado

Si se confirmasen las estimaciones de la compañía, supondría sorprender al alza a lo que esperan los analistas. El consenso de mercado vaticina que los flujos de efectivos de explotación, generados en la operativa del negocio, volverán a niveles pre-Covid de cara al año 2023, cuando se esperan flujos de caja por valor de 7.055 millones de euros. En 2019, esta partida cerró en los 6.900 millones de euros, objetivo a superar para la firma.

En el año de la pandemia, se desplomaron hasta los 3.017 millones, según el informe anual de la compañía. Ahora bien, sí hay analistas que contemplan la hipótesis de que sea, incluso, en 2021 -un año antes de lo que prevé Inditex- cuando recupere su negocio al 100%. Es el caso de Barclays, que prevé flujos de caja de operaciones de 7.050 millones de euros, y CaixaBank estima 7.466 millones para el cierre de diciembre.

Inditex cerró el pasado ejercicio con unas ventas de 20.402 millones de euros, lo que supone un 28% menos respecto al ejercicio anterior. El ebitda (resultado bruto operativo) fue de 4.552 millones, con una caída del 40% mientras que el beneficio neto se redujo un 70%, hasta 1.106 millones, después de tener que asumir unos costes extraordinarios de 394 millones tan solo en el segundo semestre del ejercicio debido al coronavirus.

Aunque la firma no ha informado sobre cuándo prevé volver a los beneficios prepandemia, los analistas también confían en que esto se produzca al cierre de 2022. Para ese ejercicio estiman ganancias superiores a los 3.700 millones de euros, por encima de los 3.647 millones de 2019.

En el caso de las ventas, estas no se recuperarán hasta 2023, cuando se espera que la firma roce la cifra histórica de los 30.000 millones de euros. En 2019 alcanzaron los 28.286 millones de euros.

En las últimas semanas sus acciones caen un 8,6% desde máximos -un 11,4% lo hace H&M- ante el boicot desatado en China a cadenas occidentales por la crisis del algodón de Xinjian.

Reapertura de tiendas

Según anunció el pasado 10 de marzo Pablo Isla, el presidente de Inditex, la compañía esperaba poder tener abiertas este lunes todas sus tiendas a nivel mundial, algo que finalmente no ha sido posible debido a las restricciones que han impuesto algunos países, fundamentalmente en la Unión Europea, ante el avance de la cuarta ola.

El cierre de tiendas, la reducción de horarios de apertura, la limitación de sus aforos y las restricciones a la movilidad han provocado una reducción de los ingresos y de la rentabilidad del grupo, pero según Inditex esta «ha sido parcialmente compensada gracias al significativo incremento de las operaciones de comercio electrónico». Distintas firmas de análisis, entre ellas Credit Suisse (tradicionalmente bastante pesimista respecto a la compañía), creen que el impulso del comercio por Internet hará de punto de apoyo. Vaticinan ventas online por encima del objetivo del 25% marcado por Inditex para 2022 de cara al próximo trienio, llegando, incluso, a superar el 30% de manera recurrente.

La cadena de suministro también ha sufrido los efectos de la pandemia con cierres temporales de las fábricas y retrasos en los envíos, por lo que la compañía «ha implementado medidas encaminadas a mitigar su impacto sacando partido de la flexibilidad propia de su modelo de aprovisionamiento basado en el abastecimiento de proximidad y en una posición única de inventario».