El INE eleva al 3,3% el crecimiento del PIB español y Funcas le contradice

La sede del Instituto Nacional de Estadística (INE) en Madrid.
La sede del Instituto Nacional de Estadística (INE) en Madrid.

Las previsiones de la evolución que tendrá el Producto Interior Bruto de España no llegan a consenso entre el Instituto Nacional de Estadísticas y la Fundación de las Cajas de Ahorros.

España crecerá en 2017, pero aún queda definir con exactitud cuánto. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revisado al alza una décima el crecimiento de la economía española en 2016, hasta el 3,3 por ciento, respecto a su anterior cálculo de marzo, y eleva en dos décimas el crecimiento de 2015, hasta el 3,4 por ciento, según la Contabilidad Nacional Anual publicada este martes por el organismo.

 

Unos datos que no convencen a la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). La institución ha realizado sus propias cuentas que llevan a rebajar una décima, hasta el 3,1 por ciento, la previsión de crecimiento de la economía española por la desaceleración prevista para el segundo semestre del año y pérdida de dinamismo del consumo privado. Sin pasar por alto los efectos negativos que generan sobre la economía nacional la situación registrada en Cataluña por la petición del referéndum independentista.

 

A pesar de la rebaja de una décima de la previsión, el pronóstico de Funcas se sitúa por encima de la estimación del Gobierno para este año, situada en el 3 por ciento, si bien el Ejecutivo ha adelantado que revisará al alza esta previsión coincidiendo con la presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018.

 

No obstante, hay que recordar que el propio Banco de España ha estimado que, para el cierre del ejercicio, el PIB crecerá un 3,1 por ciento, una tendencia que se moderará al 2,5 por ciento y el 2,2 por ciento en 2018 y en 2019, respectivamente. Unos resultados que están respaldados en “una prolongación de la fase de expansión de la economía española a lo largo del período 2017-2019, apoyada en las ganancias de competitividad acumuladas desde el inicio de la crisis, los avances en el proceso de desendeudamiento del sector privado y la persistencia de unas condiciones financieras favorables, a lo que contribuye la orientación acomodaticia de la política monetaria”.