Seamos parte de la solución y no del problema

En el 2013 una nota de prensa publicada en BBC, nos decía que la primera parte del 5to. Informe de Evaluación Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) afirmaba que era “extremadamente probable” que la actividad humana sea responsable de más de la mitad del calentamiento global en los últimos 60 años.  Ese informe asegura que los científicos están “convencidos de la influencia humana en el cambio climático en un 95%.[1]

Ocho años después, otra nota de prensa, ahora presentada por El Mundo de España, cita a Francisco J. Doblas Reyes, director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Centro Nacional de Supercomputación, profesor ICREA y coordinador de capítulo 10 del informe del IPCC, quien de manera categórica nos dice:

«Tenemos pruebas de que el cambio climático no sólo está causado inequívocamente por los humanos sino que ahora podemos afirmar que su origen humano es indiscutible».[2]

Para la periodista Elizabeth Kolbert, periodista dedicada al tema climático y Premio Pulitzer 2015,“los humanos hemos transformado de manera directa más de la mitad de las tierras emergidas y no heladas del planeta (unos 70 millones de kilómetros cuadrados) y, de manera indirecta, el resto. Hemos embalsado o desviado la mayoría de los grandes ríos. Nuestras plantas de abonos y cultivos de leguminosas fijan más nitrógeno que todos los ecosistemas terrestres, y nuestros aviones, autos y plantas de energía emiten unas cien veces más dióxido de carbono que todos los volcanes juntos. Nos hemos convertido en la mayor causa de extinción. Tal es el impacto del ser humano que ya se considera que vivimos en una nueva época geológica: el Antropoceno. Y en la edad de nosotros, no hay ningún lugar -incluyendo las más profundas fosas de los océanos o la Antártida- donde no se pueda encontrar nuestra huella.”[3]

Para muchas personas, esta afirmación no es más que parte de un grupo de conclusiones de un informe de expertos; para otras, tal vez no tendrá importancia alguna, pero para algunas otras, se trata de un argumento que motiva y justifica la necesidad de valorar ¿qué podemos hacer para enfrentar los efectos del cambio climático?.

En ocasión a la Conferencia de Estados Partes de la Convención de Paris 2015, muchas voces, entre ellas la propia ONU ha pedido más ambición en las acciones por parte de los Estados, y han calificado que es el momento de hacerlo, no hay más oportunidades, pues como bien lo afirma Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, estamos -como sociedad global-cerca del “punto de no retorno contra la crisis del cambio climático”[4].

Por su parte, para el ex secretario de energía de la Unión Europea, Steven Shu, también Premio Nobel de física, advirtió que “quizá se alcance el punto donde ya hayamos llegado más allá de la posibilidad de retorno”, pero advierte que aún queda tiempo, aclarando que no es mucho lo que va quedando y en consecuencia, es necesario tomar la ruta correcta y actuar de manera agresiva[5].

Coinciden en que llegaremos al punto de no retorno y en ese sentido recordemos que el Informe reciente del IPCC confirma que hay efectos que ya son irreversibles, es decir, ya hay hechos medibles que afirman que el Cambio Climático llegó, ya no es una amenaza, pues ya está generando efectos, sin dejar de ser una amenaza presente.

Para ECCos de Paz, es fundamental reconocer que hay efectos del cambio climático que son irreversibles, y que en la COP26 se medirá el compromiso político global con el Acuerdo de París. Pero para la organización, más allá de ese compromiso, resulta importante preguntarnos ¿qué podemos hacer desde la ciudadanía para contribuir con la lucha contra el cambio climático y así, ser parte de la solución y no del problema?.

La respuesta a esa inquietud, hasta ahora en nuestro debate permanente sobre el tema, nos permite vincular el cambio climático con la economía circular, pues en esta se exige el comportamiento de un consumidor responsable y es precisamente allí, donde apreciamos que al contribuir con la transición hacia el modelo circular, también se logra enfrentar el cambio climático, se dice fácil pero no lo es.

Hasta ahora se nos dice desde la ciencia que un 55% de los Gases de Efecto Invernadero procede del sector energético a través de la quema de combustibles fósiles para la generación de energía, calor y transporte, pero también se afirma que el 45% restante procede del modo en que producimos nuestros productos y alimentos, y que es necesario abordar ambos aspectos para lograr alcanzar los objetivos del Acuerdo de París[6].

Precisamente el consumidor responsable tiene un papel determinante para que de manera efectiva logremos rediseñar el modo como producimos nuestros productos y alimentos, pensando en los criterios ambientales, sociales y económicos, esenciales para abordar la sostenibilidad y muchos de los cuales son claves para generar impacto en la lucha contra el cambio climático.

¿Quién es el consumidor responsable?, una pregunta clave para quien no conoce el modelo circular y que permite acercarnos al mismo, pero también, para todo aquél que está motivado a buscar una respuesta para sentirse parte de la solución y no del problema en la lucha con.

¿Ante quién somos responsables y de qué?, una segunda inquietud que también nos mueve en ECCos de Paz en este diálogo virtual que promovemos y al cual te invitamos a ser parte, porque estamos convencidos en ECCos de Paz que con acciones sencillas, diarias y cotidianas, mucho podemos lograr.

Por último, recordemos que aún nos dicen que tenemos tiempo antes de llegar a ese llamado “punto sin retorno”, no esperemos a llegar allá para entonces preguntarnos ¿qué hacer?, porque para ese momento tal vez ya podría ser muy tarde.

El diálogo y el encuentro institucional para la recuperación

Acerca de Carlos Romero 56 artículos
Director de Asociación Civil Eccos de Paz. Estudioso e investigador de temas locales y de participación ciudadana, con experiencia en docencia universitaria y autor de varios libros y artículos sobre institucionalidad local.