La dieta mediterránea, pieza clave para una vejez saludable

Rosisella Puglisi, fundadora del proyecto S.O.S Nutricionista y Nutrition Coach.
La dieta mediterránea ayuda a disminuir el riesgo de padecer demencia senil en los adultos mayores.
La dieta mediterránea ayuda a disminuir el riesgo de padecer demencia senil en los adultos mayores.

La dieta mediterránea es un aliado para las personas de la tercera edad. Definida como la alimentación característicos de los países que se encuentran ubicados en dicha región geográfica, esta combinación de alimentos destaca por ser rica en vegetales frescos (dos porciones o más diarias), y de frutas (de tres a cinco porciones diarias). Sin olvidar el uso de legumbres y granos, y el muy bajo consumo de proteínas de origen animal. Aunado al uso de frutos secos, aceitunas y aceite de oliva que les aporta un importante protector cardíaco y del cáncer el famoso omega – 3.

La dieta mediterránea fue, hace varios años atrás, premiada como patrimonio de la humanidad. Hay un sinfín de estudios que demuestran sus beneficios para la salud, no en vano, se considera la dieta más cercana a la perfecta. Pero fue ahora que se demostró su particular ayuda en la prevención de los problemas de salud más comunes de los adultos mayores.

Queda demostrado que la dieta mediterránea disminuye en gran medida el riesgo de la persona de la tercera edad a padecer de la común demencia senil que tanto sufrimiento les ocasiona y ellos y sus familiares. Queda, además, comprobado que este tipo de alimentación reduce la probabilidad de una muerte súbita.

Los resultados fueron publicados en el ‘Journal of the American Geriatrics Society’, y fue conducido por los doctores Kate Walters y Gotaro Kojima de la Universidad de Londres. El estudio involucró a 5.800 ancianos procedentes de varios países mediterráneos.

La fragilidad es el indicador del riesgo de discapacidad del anciano, y se caracteriza por la presencia de una o más de las siguientes características: pérdida de peso y masa muscular, debilidad, lentitud, bajo nivel de actividad, baja fuerza muscular en la toma de objetos con la mano.

Un anciano con estas características está en alto riesgo de caídas, hospitalizaciones, discapacidad, y pérdida de autonomía. La ciencia nos dice hoy en día, que los ancianos que llevaron y llevan una dieta mediterránea rica en pescados azules, legumbres, granos, frutos secos, fruta fresca y verduras tienen un menor riesgo a convertirse en ancianos frágiles.

Rosisella Puglisi, fundadora del proyecto S.O.S Nutricionista y Nutrition Coach