Los deberes económicos del FMI a España: un “nuevo impulso” a las reformas

Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Fondo Monetario Internacional considera que el actual rumbo económico llevará a una desaceleración de la deuda, déficit y a un incremento del paro.

Al Fondo Monetario Internacional (FMI) no le convencen las políticas económicas del Gobierno de Pedro Sánchez. La institución internacional, que la semana pasada anunció una rebaja de una décima de su pronóstico de crecimiento para España en 2018, hasta el 2,7 por ciento, ha empeorado sus previsiones de deuda, déficit y paro para los próximos ejercicios.

En este sentido, ha recalcado la importancia y la necesidad de dar un nuevo impulso a las reformas estructurales.

Según los últimos pronósticos de la institución, el PIB de España crecerá un 1,8 por ciento en 2020, en línea con su anterior pronóstico, manteniendo sus proyecciones para los siguientes ejercicios en el 1,7 por ciento en 2021 y en el 1,65 por ciento los dos años posteriores.

En cuanto a otras variables macroeconómica, la institución internacional ha empeorado su pronóstico para la evolución de la deuda pública, que alcanzará el 97,1 por ciento del PIB en 2018, cuando en abril esperaba un 96,7 por ciento) para bajar al 95,8 por ciento el próximo año y al 94,6 por ciento en 2020, frente al 93,9 por ciento estimado anteriormente.

Asimismo, el FMI prevé que la deuda pública de España represente el 93,8 por ciento del PIB en 2021, por encima del 92,8 por ciento de su anterior pronóstico, mientras que en 2022 se situará en el 93 por ciento y un año después en el 92,5 por ciento, frente al 90,9 por ciento de las previsiones de abril.

Por su parte, la revisión del cuadro macroeconómico para España también contempla una peor trayectoria del déficit, que acabará este año en el 2,7 por ciento del PIB, dos décimas por encima de lo contemplado en abril, y se situará en el 2,3 por ciento en 2019, cuando previamente se esperaba una reducción al 2 por ciento.

De este modo, las proyecciones de la institución apuntan a un desequilibrio presupuestario negativo del 2,7 por ciento en 2023, medio punto porcentual por encima del déficit del 2,2 por ciento del PIB anticipado con anterioridad.

Esta desaceleración de la economía tendrá su reflejo en el comportamiento del mercado laboral, ya que las nuevas previsiones del FMI señalan el debilitamiento de la reducción del desempleo, que cerrará 2018 en el 15,5 por ciento, en línea con las previsiones de abril, aunque al final del horizonte analizado la tasa de paro de España será del 13,84 por ciento, frente al 13,61 por ciento de los anteriores pronósticos.

“En España, la agenda de reformas estructurales que pretende aumentar la eficacia de las políticas activas y reducir la segmentación del mercado laboral, necesitan un nuevo impulso”, señala la institución internacional.